Por fín he visto Air Doll
Me ha gustado bastante. Kore-eda nos da otra muestra de cómo convertir una historia en poesía. Y en esta ocasión la historia es una preciosa fantasía sobre la soledad, el vacío y los vacíos.
Lamentablemente por momentos es excesivamente pretenciosa, y en el último tercio la película se desinfla (nunca mejor dicho) a causa de unas escenas innecesariamente alargadas. Pero esto no evita que estemos ante una pequeña joyita de obligado visionado.
Ojo a la BSO, sobresaliente.




